A propósito de la autonomía corporal: tres mujeres, tres historias... y muchos debates

La presentación del Estado Mundial de la Población 2021, esta vez dedicado al polémico tema de la autonomía corporal, genera también reflexiones desde Cuba

Karla, Naomi y Daisy son una adolescente y dos mujeres que han tomado las principales decisiones sobre su cuerpo, su sexualidad y su salud. Ellas han aprendido, han superado obstáculos… y pueden decir que ejercen su derecho a la autonomía corporal. Este es el tema central del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021: “Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”, lanzado recientemente por el UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas.

La autonomía corporal es un aspecto central en el ejercicio de los derechos humanos, que está estrechamente relacionado con la autonomía política y económica. Significa tener el poder y la capacidad de actuación necesarios para tomar decisiones sobre el cuerpo, sin temor a la violencia y sin que alguien decida por nosotras y nosotros. También representa el derecho a tomar decisiones que afectan la vida y el futuro. El derecho a la autonomía corporal, como expresión de la igualdad de género, es imprescindible para alcanzar el desarrollo sostenible.

El asunto ya había sido incorporado en los Compromisos de la Cumbre de Nairobi, celebrada en noviembre de 2019 en Kenya. Allí, el UNFPA, los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil acordaron llevar a cabo acciones para “para proteger y garantizar el derecho de todas las personas a la integridad y la autonomía corporal y los derechos reproductivos, además de proporcionar acceso a servicios esenciales en apoyo a estos derechos”.

En Cuba hay leyes que garantizan el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. También existen programas de instituciones de salud y educación que amparan el ejercicio de este derecho. Por ejemplo, Karla Ayamey Núñez Puig, quien tiene 18 años y es estudiante de la Escuela de Profesores de Educación Física “Manuel Fajardo”, ha recibido información en la escuela sobre el uso de métodos de protección durante las relaciones sexuales. La madre de Karla siempre ha conversado con ella sobre sexualidad y la ha preparado para que la viva de una manera plena. Ella emplea el preservativo como principal método anticonceptivo. “Es para mí el más seguro y el menos invasivo. Antes de tener relaciones sexuales, siempre me cercioro de que esté en óptimo estado para su uso”. “Si en un momento determinado este medio no fuera eficaz, yo acudiría a una consulta ginecológica para que me orientaran sobre qué tipo de anticonceptivo utilizar, siempre que sea de mi agrado, y así podría continuar con una vida sexual saludable”, asevera Karla.

Su testimonio es un ejemplo positivo del ejercicio del derecho a la autonomía corporal, cuando se estima que en el mundo solo el 55% de las mujeres y adolescentes están en condiciones de ejercerlo. Durante la presentación nacional del Informe, Marisol Alfonso de Armas, Representante Auxiliar del UNFPA en Cuba definió cuáles son las tres dimensiones que se emplean para medir el ejercicio de la autonomía corporal. Estas dimensiones están recogidas en el indicador 5.6.1 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: si una persona puede tomar sus propias decisiones informadas sobre la atención de su salud, incluida la sexual y reproductiva (SSR), sobre la utilización o no de métodos anticonceptivos, y sobre si desea o no mantener relaciones sexuales y con quién, esa persona ejerce su derecho a la autonomía corporal.

Además, recalcó que: “la autonomía corporal sienta las bases para el disfrute de otros derechos, porque es muy difícil ejercer otros derechos si no tenemos el derecho sobre nuestro propio cuerpo”. Esto último ha sido esencial para la Dra. Naomi Castillo, de 39 años. Ella es especialista de Primer Grado en Oftalmología. “Las decisiones sobre mi cuerpo y mi sexualidad las tomé yo cuando decidí que tenía una identidad de género transexual, cuando me di cuenta de que ya no cabía en un cuerpo masculino”. Según dijo, este proceso estuvo atravesado por “numerosos factores como la familia, la sociedad, y el reconocimiento de una misma, que está preparada para este cambio”. “Mi recorrido ha sido largo y muy difícil, ya que lograr la autonomía corporal como mujer trans fue bastante complicado por el bullying, la homofobia y la transfobia.

Son muchos los obstáculos que la vida nos hace enfrentar, pero de eso tenemos que quedarnos con lo positivo que es lo que nos permite avanzar y llegar a cumplir nuestras metas”. Al respecto aclara, “nada me detuvo y logré mi sueño de ser lo que hoy soy: una mujer transgénero”. En este recorrido, su vinculación al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) le aportó “conocimiento y empoderamiento para no ser afectada por factores externos que te desvinculan de alcanzar tu objetivo”.

En su exposición sobre el informe, Alfonso detalló que, junto a las mujeres, las adolescentes, las niñas, las personas con discapacidad y las minorías étnicas, la población LGBTI es considerada en el documento como un grupo que se encuentra en condiciones de vulnerabilidad a la hora de ejercer el derecho a la autonomía corporal. Además, señaló que: “la autonomía corporal no existe por sí sola. Ella está relacionada con el control que tenemos en otros ámbitos de nuestras vidas.

Y esto ocurre conectado con los ámbitos jurídico y económico, con las escuelas, los medios de comunicación, las instituciones de salud; por lo tanto, es importante entender que la autonomía corporal no se va a lograr si no tenemos también control y autonomía en otros ámbitos de nuestras vidas porque están totalmente relacionados”. En el caso de Naomi, ella ha logrado ser autónoma también en otras esferas de su vida, ha logrado alcanzar metas profesionales elevadas y el reconocimiento por sus servicios como médica. Actualmente es, además, activista en pos de la visibilidad de las personas trans en Cuba.

Sobreviviente al cáncer de mamas, Daisy Oramas forma parte del Proyecto Alas por la Vida, un grupo de apoyo a pacientes mastectomisadas. Después de debutar con la enfermedad durante el climaterio, tomó la decisión de operarse y tuvo “un gran apoyo familiar” así como la ayuda de las personas de su centro de trabajo. Ahora trasmite fuerza y apoyo: “esta es una enfermedad con la que se puede lidiar e incluso vencer. Tiene cura si se detecta a tiempo. No debemos huir del examen de mamas y si es necesario enfrentarse a un proceso operatorio, la primera cosa es pensar que hay que salvar la vida”.

Valora su espiritualidad más allá del cuerpo y cree que lo que vale en una mujer es su inteligencia, su capacidad de enfrentarse a la vida, su valor… Si después de una operación como esta surgen problemas en las relaciones de pareja, considera que la mujer debe acudir a una consulta de psicología y retomar su autoestima “desde el punto de vista de la conciencia del cuerpo”. “Se supone que la pareja debe solidarizarse con nosotras después de haber pasado algo como esto”.

La capacidad de tomar decisiones sobre la atención de la salud, es vital para el ejercicio de la autonomía corporal; para ello, las personas deben tener acceso a información basada en evidencia científica. Según el Informe: “Ejercer la autonomía corporal depende de la capacidad no solo de elegir libremente, sino también de tomar decisiones informadas, que se basen en un análisis cuidadoso de los hechos y las opciones. Las mujeres con un mayor nivel de educación tienen más probabilidades de tomar sus propias decisiones sobre el uso de anticonceptivos y la atención de la salud, así como de poder negarse a mantener relaciones sexuales”.

En coherencia con la propuesta del informe, Alfonso enfatizó que, a la hora de analizar la capacidad de las personas para ejercer su autonomía corporal, es necesario acercarse a un “modelo ecológico”, que tome en cuenta las circunstancias socioeconómicas, las relaciones interpersonales, el papel de la comunidad y los sistemas de salud. También es esencial entender las inequidades de género como eje central del análisis: “para que exista autonomía corporal, autodeterminación y se produzca esta relación que es tan importante entre autonomía corporal e integridad corporal, vencer las barreras de desigualdades de género, constituye un imperativo”.

La Representante Auxiliar de la Oficina del UNFPA en Cuba subrayó la importancia de abordar este tema en el contexto epidemiológico actual al comentar la necesidad de “prestar atención a cómo la COVID-19 ha empeorado la situación de las mujeres, adolescentes y niñas y todos los grupos que ya estaban en condiciones de vulnerabilidad. Es importante tener en cuenta esto si logramos en breve empezar ya una etapa de recuperación: hay que tener en el centro de nuestros programas, de nuestras iniciativas, a estos grupos que han empeorado su situación también en términos de autonomía corporal”.

Entre las rutas que propone el informe para garantizar el derecho a la autonomía corporal, subrayó que son cruciales “cambios en las normas jurídicas, mayores oportunidades para esos grupos que están en condiciones de vulnerabilidad, el acceso a la información y a la educación integral de la sexualidad (EIS), el cambio en las actitudes de los hombres, que la libertad de elección sea refrendada en la práctica jurídica, que los servicios se centren en las personas y sus necesidades, que se protejan los derechos de las personas activistas en estos temas, y estimular la inversión social y la medición para avanzar en una agenda que luche por la autonomía corporal, por la autodeterminación, por la integridad de las personas”.

La autonomía corporal en Cuba: garantías y desafíos

Varias instituciones en Cuba trabajan para garantizar que todas las personas puedan ejercer su derecho a la autonomía corporal. Una de las más relevantes es el Cenesex. A propósito de la labor que realiza el Cenesex, la MsC. Nadina Peñalver Díaz, Psicóloga de la Salud y Profesora de la institución expuso que, en relación con el ejercicio de la autonomía corporal, el Centro atiende dos poblaciones clave: niñas, niños y adolescentes (NNA), y población trans. En ambos casos, desarrolla investigación científica, formación y desarrollo de recursos humanos, estrategias de comunicación social, trabajo comunitario, así como servicios científico-asistenciales y de orientación jurídica a la población.

Desde la investigación científica, se han desarrollado programas para la prevención del abuso sexual y del maltrato infantil de manera general. Además, se desarrollan talleres y cursos de postgrado sobre EIS, maltrato infantil, promoción de la salud sexual, sexología y sociedad, entre otros temas. Una de las principales acciones de la institución son las Jornadas “Hablemos de Sexualidad, Aprender para la Vida” y “Maternidad y Paternidad. Iguales en Responsabilidades y Derechos”. Este trabajo contribuye al logro de una autonomía corporal en NNA acorde con sus edades y etapas de desarrollo, según explicó Peñalver.

En su trabajo con personas trans, el Cenesex impulsa la implementación de la Estrategia para la Integración Social de las Personas Trans en Cuba. Además, ofrece a esta población talleres e información para educarlas en el reconocimiento y ejercicio de sus derechos. A esto se suma la organización de la “Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia”, la cual es un espacio sistemático de EIS, de abogacía e incidencia política por los derechos de todas las personas de diversas orientaciones sexuales e identidades de género. Igualmente, el Cenesex brinda un servicio científico-asistencial para “la atención integral a personas trans a través de diferentes modalidades.

En ella se incluyen otros servicios de salud especializados de endocrinología, salud mental y genética, los cuales tienen que ver con el derecho que tienen de hacer modificaciones en su cuerpo siempre y cuando lo necesiten. Esto forma parte de la atención de sus necesidades específicas en salud”. Como acciones para fortalecer el ejercicio del derecho a la autonomía corporal, Peñalver apuntó la necesidad de descentralizar los servicios de atención a la SSR para garantizar un mayor acceso sobre todo de la población LGBTI y de NNA, la importancia de la incorporación de toda la diversidad de las sexualidades con enfoques positivos a los programas de EIS, y el avance hacia un reconocimiento cada vez mayor de los derechos sexuales y reproductivos (DDSSRR).

Con respecto al derecho a la planificación familiar, la Dra. Mercedes Piloto, Especialista del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y Presidenta de Sociedad Científica Cubana para el Desarrollo de la Familia, compartió algunos datos que reflejan el ejercicio de este derecho en la sociedad cubana actual. La Dra. Piloto reveló que, de acuerdo con el Informe, el 70% de las mujeres cubanas entre 15 y 49 años de edad utilizan anticonceptivos y solamente un 7% tiene necesidades insatisfechas de planificación familiar. Sin embargo, llamó la atención hacia el hecho de que, según la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS), cuyo informe se dio a conocer en diciembre de 2020, un 33% de adolescentes entre 15 y 19 años de edad “no utilizan métodos anticonceptivos en sus relaciones.

Dentro de los grupos etarios, este es el grupo que menor uso hace de los anticonceptivos”. Además, señaló: “Igualmente es el grupo etario que mayor porciento de necesidad insatisfecha de planificación familiar tiene. Estamos hablando de un 21%”. “El embarazo en la adolescencia, como una de las consecuencias de este comportamiento, constituye un reto para el país, y en especial para nuestro sistema de salud. Hay que tener presente que en la causalidad del embarazo en la adolescencia subsisten o subyacen desigualdades de género”, consideró la experta.

Entre los desafíos señaló que, para fortalecer la capacidad de las personas a ejercer su derecho a la autonomía corporal, es necesario la “superación continua de los profesionales en temas de SSR con énfasis en atención a adolescentes; brindar información actualizada, que sea atractiva para los y las adolescentes; la creación de espacios flexibles y amigables para la atención a las y los adolescentes; y garantizar la disponibilidad y sostenibilidad de diferentes tipologías de métodos anticonceptivos”.

Añadió que, durante el enfrentamiento a la COVID-19, “se consideraron como esenciales los servicios de SSR y esto hizo posible que se atendieran en consultas de planificación familiar en la atención primaria de salud más de un millón de personas”. Desde el punto de vista jurídico, la Dra.C. Yamila González Ferrer, Vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, destacó tres ideas: primero, que para garantizar el ejercicio de la autonomía corporal se requiere de intencionalidad en su visibilización, ya que este derecho está sustentado y subsumido en otros derechos; segundo, que la autonomía corporal depende de los esfuerzos para lograr la igualdad de género; y por último, que es crucial la coherencia de las leyes y políticas, lo cual a veces no ocurre.

Entre los retos que tiene la sociedad cubana en materia legal, apuntó el hecho de que “en nuestro país la autorización para formalizar el matrimonio se otorga a la mujer y al hombre mayores de 18 años; no obstante, existe en nuestro código vigente una facultad que se le da a los progenitores y en defecto de estos a otras personas establecidas en la ley para autorizar excepcionalmente y por causas justificadas los matrimonios de menores de edad siempre que la mujer tenga por lo menos 14 años cumplidos y el hombre 16”. “Uno de los retos en materia de derecho familiar está precisamente en la eliminación de esa excepcionalidad para la formalización del matrimonio por todo lo que trae en sí misma y por lo que repercute en materia de salud y de derechos sexuales y reproductivos de NNA”.

“Otro elemento dentro de la materia familiar está vinculado al matrimonio y las uniones de personas del mismo género, los aspectos relacionados con el uso de técnicas de reproducción humana asistida, entre las que se encuentra la maternidad subrogada, uno de los temas que se aborda en el informe. Son cuestiones que tenemos que incorporar de alguna forma en nuestra próxima legislación familiar, que va a tener una consulta popular y un referendo”. “En materia penal también tenemos un reto de perfeccionamiento y en el cronograma legislativo se encuentra también el Código Penal.

No obstante, esa necesidad de perfeccionamiento, sí es importante decir que con lo que tiene nuestra legislación penal da cobertura a un grupo importante de situaciones vinculadas a las violencias que se pueden ejercer con respecto a la autonomía corporal. Está el delito de aborto ilícito, que va en función de garantizar la calidad, la seriedad y la protección en este servicio de salud que tenemos establecido en nuestro país como parte de los derechos sexuales y reproductivos. Tenemos un delito de violación, el artículo 298 del Código Penal, que no se limita ante situaciones que se puedan dar entre cónyuges o parejas de hecho. Es decir que también aplica para estas situaciones.

Tenemos los delitos de abusos lascivos, de ultraje sexual, donde se incorporó como sabemos a finales de la década de los noventa, el acoso a otra persona con requerimientos sexuales”. “Uno de los grandes retos es el de la sensibilización y capacitación de las y los profesionales porque podemos tener la mejor legislación que, si no tenemos sensibilizadas y capacitadas a las personas profesionales en los diferentes ámbitos, no vamos a tener todo logrado. Y esto está determinado por los estereotipos que existen, que están anclados, naturalizados e instalados en nuestra subjetividad y que marcan la atención, la perspectiva que podemos tener los profesionales de distintos ámbitos para la atención de los diferentes conflictos”, señaló la experta.

Por: Mabel Olalde, UNFPA Cuba

Entidades de la ONU involucradas en esta iniciativa
UNFPA
Fondo de Población de las Naciones Unidas